All you need is love...

lunes, 29 de julio de 2013

La propuesta...

Dicen que la sal con sal se quita… el único lugar que tienen mucha sal es el mar, por eso me fui a la playa para pensar que encontraría paz y respuestas. Regresé con la plena conciencia de hacerles frente a  mis monstruos y arreglar las cosas y que estas fluyeran sin lamentarme.  No sé que tanto se han desaparecido las nubes y los días grises. A veces sale el sol y quizá ha pasado la tormenta gracias a que deje de tener esperanza o más bien dejé de buscar y cuestionarme a cada minuto de mi existencia porqué ocurrían las cosas de esta manera. Y entonces llegó un poco de paz, un poco de tranquilidad a mi vida.
Un día de la semana pasada me levanté muy temprano para ir a correr y de pronto me descubrí a mi misma y me sentía tranquila, me sentía en paz. No sé ni cómo ocurrió eso, no sé ni cómo lo logré o cómo se había dado ese estado de ánimo. Pensé de nuevo que se había generado a partir del pensamiento de ya no esperar nada.
¿Será que los días terribles han pasado? ¿Qué las maravillas que hace el tiempo y el destino me enseñaron más que las millones de preguntas y los lamentos de los días pasados? ¿Será que estoy recibiendo la respuesta que tanto pedía? No lo sé… Pero entre ese meollo, descubrí que lo que realmente me atormenta es el miedo. Y aun lo tengo, miedo a alejarme, a equivocarme, a desprenderme, a fallar, a mi misma, al sufrimiento, al otro, al tiempo, a la soledad, al destino, a la mentira y sobre todo a que haga lo que mi corazón me dice y falle…
Lo cierto es que todos estamos expuestos a las decepciones, a fallar a equivocarnos, a pedir perdón y a continuar.
En twitter, la otra vez leí que cuando una persona te genera un daño y se queda para remediarlo entonces esa persona vale la pena. Alguna vez yo me quedé a remediar mis errores y me quedé con todo el corazón puesto. Sé que no fue perfecto quedarme, no pude volver a sentir el calor del otro sin antes sentir mucho frío. Yo me cansé, me cansé de esperar, eso es lo que me sucedió.  Estaba en mi derecho de cansarme.
Ahora que me dijeron que puede ser posible, me da mucho miedo dejarme llevar, estas experiencias te vuelven  como a la burra, arisca. Y yo no quiero ser así, porque  en estos años y en estos meses he aprendido que el amor, es más que ser fiel al otro, es respeto y empatía.
¿Será que esta es una oportunidad para obtener respeto y empatía? No lo sé…  Me he equivocado muchas veces, demasiadas, he dicho millones de mentiras, he fallado y fracasado. Pero aprendí y sigo aprendiendo…  Sé que estoy lista para continuar con la vida, sé lo que quiero y deseo construir… ¿Será que es este el tiempo de volverse a entregar sin miramientos, sin rencores, sin miedos?
Me dijeron que lo pensara… y eso haré.  No esperaba la propuesta. Pensé que sería contraria Estaba preparando mi ser para ya no aferrarme porque la tristeza es un látigo y pesa mucho y si algo he tenido en este tiempo es mucha tristeza. Pero de repente ahí estaba, mi compañero de toda la vida, frente a mí, diciéndome que el tiempo lo ha llevado a pensar que está seguro de él mismo… ¿será la culpa? No lo sé…  sé que tardaré poco en contestar, pues finalmente me he planteado  una y mil veces los escenarios. Solo da un poco de miedo… Tengo 31 años y estoy segura que no quiero buscar en muchos lo que ya había encontrado, que quiero construir una familia y quiero ser respetada y amada.  No sé si a esto se le llama madurez, más bien creo que es como en esa película japonesa que se titula “Las cuatro estaciones” vamos creciendo y vamos cambiando y esa transformación que poco a poco lleva a la vejes era lo que las culturas antiguas veneraban tanto y que se llama sabiduría. La vida es ensayo y error, creo que la cagamos mucho, para llegar a conclusiones, quizá si exista la perfección, no la he visto, pero creo que si la hay, y quizá este sea mi tiempo de tener algo, sino perfecto, algo que me haga sentir maravillosa… Y si no es así… volver a empezar…
Lo cierto es que hoy aquel cuarto azul que en un mail leí que se veía opaco, hoy lo vi brillar, como antaño…


domingo, 7 de julio de 2013

El cine.

El fin de semana pasado me quedó muy claro que no me podía quedar en la casa todo el fin de semana. No es sano.
Desde niña, sobre todo los sábados, pero sobretodo los domingos eran tardes de películas. Veía con mis padres la programación de películas del canal 9, las películas de la época del cine de oro mexicano, por eso las aprecio y soy gran fan de muchas de ellas.
En  la secundaria tomé el gusto por ver muchas películas, me quedaba hasta tarde viendo las películas del canal 11 ó 22. Me gustaba ver historias de otros países, la complejidad de las vidas de los personajes. Aun no conocía el concepto de “cine de arte”, pero me gustaba ver reflejados sentimientos de ira, pasión, amor, desamor, pobreza, soledad, y muchas otras realidades en aquellas películas.
Creo que a lo largo de mi vida, he visto más películas que leído libros, que igual me gustan y disfruto, pero el cine tiene una magia especial. Dice Luis Buñuel, en sus memorias, Mi último suspiro, que cada vez que entramos al cine nos disponemos a la hipnosis de la oscuridad y ver reflejadas la pantalla imágenes que nos cuentan algo. Dice Riera, el escritor de 100 años de cine mexicano, que “el cine es mejor que la vida”. No lo sé, a veces pensaba que así era y quizá, así es.
En la universidad, cuando estaba la muestra internacional de cine, juntaba 15 pesos diarios de los 10 días que duraba la muestra y lograba ver la mayoría de las películas. Asistía a los ciclos de cine de diversos temas y ahí fue donde disfrutaba ver el cine sola. Algunas veces entrabamos una bola de compañeros y otras, cuando nadie podía, entraba yo y disfrutaba la magia, la hipnosis.
La vida me puso en el camino a un compañero que disfruta el placer del cine de la misma manera que yo. He visto muchas películas al lado de Ugalde, muchas. El recuerdo más claro de un tiempo en el que ver películas se volvió fundamental,  es cuando estuvimos en Birmingham y a causa del invierno desde las 5pm, cuando ambos llegábamos del trabajo, nos disponíamos a ver películas. Algunas veces las bajábamos de internet y otras las comprábamos. Muy claro tengo el recuerdo de haber terminado en llanto total, los dos, cuando vimos Cinema Paradiso. Siempre nos unió el cine, hasta ahora, aunque no lo hagamos juntos. Una vez, discutimos. Así que propuse ir a la Cineteca y vimos dos películas. El ánimo cambia, cuando vez historias muy tristes o muy graciosas o reflexivas que logran cambiar los humores. He llorado muchas veces con él en el cine, mientras las historias reflejan una situación extremadamente conmovedora.
Hoy, tomando en cuenta que estar sola en casa no es sano. Comencé la búsqueda en internet  de la página de la Cineteca Nacional. Y a las 5pm salí con rumbo a Coyoacán a ver películas. No encontré boleto para Preludio, pero si para El Cielo Abierto y Sugar Man. Volví a disfrutar el cine sola. Igual que antaño. Pero en esta ocasión, fue diferente. En las más de 4 horas que pasé ahí, estuvo presente mi compañero. Todo el tiempo.
El Cielo Abierto habla sobre la teología de la liberación en tiempos de la guerrilla en El Salvador y de la actuación de Monseñor Arnulfo Romero y un grupo de sacerdotes que se emanciparon junto con el pueblo. Cuando terminó, tenía mucha hambre, así que fui a comprarme un café moka (que estaba extremadamente dulce) y un cuernito (normal, pero muy caro!) Mientras esperaba Sugar Man. Esta última, es una excelente película, me gustó mucho. Trata sobre la vida de un cantante de Ditroit, EU, llamado Sixto Rodríguez.  La música y la historia son muy buenas. Mientras la veía, me vi ahí, sentada en la tercera  fila, en el primer asiento de izquierda a derecha, completamente sola y añoré desesperadamente la presencia de mi compañero… Tuve la oportunidad de verla con él, pero así es la vida algunas veces, como en las películas… un tanto triste y compleja.  

Mañana comenzará mi andanza al reclusorio… Será otra experiencia… estoy segura. 

PD.  Para mi compañero...

http://youtu.be/WGESrgMDm5k

lunes, 1 de julio de 2013

Así pasó el fin de semana...

Tengo muchas ganas de llamarle. Pero mi razón ya ha dominado todo mi ser.  Ahora si me domina y me controla. No lo veo mal, la verdad es que siempre he tenido un corazón sensible que normalmente  domina todo lo que hago.
Es muy triste tener esta terrible incertidumbre que poco a poco va tomando una respuesta a lo que ha sucedido. Lo analizo una mil veces y me repito que ya no tienen razón de ser, se ha sufrido mucho, se ha esperado mucho también y simplemente no supimos como encontrar el equilibrio. Además todavía tengo coraje en el alma. Hasta que eso no se vaya, no se liberaran otros sentimientos.  Sin embargo me despierto y a penas se conecta la conciencia ya está mi mente ocupada por el mismo pensamiento, todo esto que ha sucedido, la tristeza de los recuerdos, los sentimientos encontrado que no se van y la soledad. Me canso de darme ánimos todos los días, de repetirme muchas veces que puedo lograr esto yo sola y como un día hace muchos años me decía mi compañero de trabajo: “esto, sólo es un tiempo y va a pasar”.
 Este fin de semana ha sido duro y me queda muy claro que tengo que hacer algo, salir, ver a gente, distraerme, porque mientras me cocinaba algo de comer,  no pude evitar las lágrimas y con ellas viene la pregunta sin respuesta: ¿por qué me pasa esto ahora?


viernes, 28 de junio de 2013

Este jueves...

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog que abrí hace ya más de 5 años…  Y es que a veces no hay tiempo,  otros nuevos medios de expresión lo sustituyeron o simplemente consideraba que no había nada importante que escribir, cuando la verdad es que siempre pasan cosas que merecen ser contadas.
Recordaba que cuando comencé a escribir este blog era porque vivía en Inglaterra y consideraba que todo lo que veía  merecía ser contado. Pero después poco a poco lo fui olvidando aunque disfruto mucho contar parte de lo que me ocurre aquí.
Muchos días de aquellos años fuera de México, hasta fue terapéutico poder escribir y contar lo que veía o cómo me sentía. Hoy también necesito la terapia.
Muchas cosas han pasado, muchas…Pero hoy me trajo aquí la necesidad de no estar dando vueltas por mi pequeña casa, que se siente gigantesca cuando habita la soledad…
Hace poco más de 10 meses que no hay paz en mi mente y menos un equilibrio. Pero hace 8 meses sentí que no había nada. Que feo es recordar el tiempo en que nos ocurren las cosas tristes, no recordamos así las cosas hermosas. Quizá es que tengo mucho sentido del tiempo y no me sorprendería, son los efectos de estudiar historia…
Hoy es mi último día de trabajo en el CCH, hoy fue mi última sesión de curso y al salir de ahí, venía en el metro con K y E y mientras platicaba con ellos me atacó de nuevo el terrible sentimiento de no querer estar sola y es que es extraño, porque no me sentía sola hasta este lunes. No quería que se fueran  o más bien yo me quería ir con ellos. Al salir del metro, repetí la misma rutina de esperar un taxi que me lleve a casa. Mientras estaba en el taxi volví a sentir ese vacío en mi estómago, como muchos nervios y ansiedad concentrados en mi.  No había comido, así que llegué a fumar mi cigarrillo y a cenar algo. Encendí la TV (que se ha convertido en fiel compañera) y  de nuevo apareció. Es como un impulso, que no me permite encontrar paz ni hallarme bien en mi casa. De repente ya estaba de pie buscando algo que hacer, sin hacer nada, solo dando vueltas, entrando al otro cuarto, prendiendo a luz y apagándola como si fuera a buscar algo. Realmente no necesitaba nada. Volví a sentarme en el sillón, me levanté  y tomé un mango, quizá un poco de fruta calmaría la ansiedad y tampoco.
Sentí  de nuevo el nudo en la garganta que me hace estallar en lágrimas cuando menos lo espero. Afortunadamente  sentí también ganas de escribir.
Tenía una libreta de flores blancas que no encuentro, no sé donde la dejé, así que la otra noche escribí en un cuaderno cualquiera que no es el de las penas y no me sentí cómoda, por ello recordé este blog, que guarda una parte de mí, de lo que he visto y de lo que soy.
Solo que tengo un problema… hace tanto que no escribo en mi blog que me ha rechazado  mi contraseña. Esto está escrito a las 10:45pm de un jueves 27 de junio de 2013. Cuando el sistema se digne a darme mi contraseña esto se podrá leer en mi blog.

PD: No sé que hice, pero no pasó de hoy. Ya entré a mi cuenta (11:20)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Nada en especial...

Muchas cosas han pasado en este tiempo... Ya tendré tiempo y sobre todo ganas de escribirlas... 

Viendo otros videos, encontré este de David Guetta... Me pareció irónico...

http://youtu.be/N1peSsPubpw

miércoles, 22 de agosto de 2012

Cómo cambian las cosas...

De un momento a otro, todo cambió. No  me quedé en la maestría, no me dieron más grupos en el CCH, así que no pude renunciar al Montessori. Intenté quitarme carga de trabajo del Montessori, para poco a poco ir emprendiendo la huida y que finalmente este ciclo que apenas comienza, sea el último, y resultó peor, ahora tengo más chamba y quizá más compromiso... Después de mantener una pelea con la directora por los cambios de horario que tuve que proponer por una clase que me dieron en el CCH, quedé como la mala, la que no tiene interés por la escuela. Ahora ya se acerca cada vez más y más, a menos de 15 días de viajar a Argentina al Congreso Internacional de Historia Oral y no sé como recordarle a la bruja de la directora que ya ya le había pedido permiso que ya había dicho que sí... Pero para cerrar con broche de oro mi estrés, siempre si me van a operar, me quitarán los miomas... me da miedo y al mismo tiempo me preocupan la chamba, el congreso y la operada... en momentos como estos solo quisiera estar en una isla solitaria para no pensar... Ahora puedo ver claramente que la causa de esta preocupación es esa directora y ahora si creo que tengo un karma con los jefes malos. Buena razón para ahora si decidirme a dejar esta chamba.

Cómo cambian las cosas de un momento a otro... así es la vida, de sorpresiva, y preocupante. 

PD. Lo bueno, es que si estoy emocionada por conocer Argentina! Hace mucho tiempo que no me subo a un avión y  volver a sentir la emoción de saber que al paso de unas horas estarás en otro lugar...

martes, 29 de mayo de 2012

Incertidumbre...


Hace algunos meses inicié el proceso de aplicar a la maestría en Historia en CU. El miércoles de la semana pasada tuve la entrevista que decidirá si me quedo  o no.  Pasaron muchas cosas en el proceso, creo que voy por buen camino, pero el destino aun se puede modificar. Tengo mucha incertidumbre...

Tengo claro que ya no quiero estar en el Montessori y no por los niños, sino por los adultos (y también por algunos adolescentes…) Pero más que nada es porque no es lo mío, desde que inicié la carrera me veía con una maestría y un doctorado, escribiendo y realizando investigación, dando clases, pero no a nivel secundaria. Por eso entrar al CCH significó mucho para mí, mucha alegría y sentirme libre al dar una clase.

Tengo una mezcla entre el miedo y la incertidumbre. Miedo porque no sé como venga la vida en los próximos meses e incertidumbre porque ya quiero que se acerque la fecha de los resultados y al mismo tiempo no quisiera saber que voy hacer si el resultado  es negativo… Será la tercera vez que aplico a la maestría y no quiero fallar….

¡¡¡Ayyyyy!!! ¡Qué terrible es sentirse así! Me terapeo diciéndome que sea lo que sea que pase, será bueno por una razón que después veré y de repente, me desespera no saber qué pasará.

Si termino este escrito con una frase llena de vibras positivas, sería una hipócrita, mejor le pongo un punto final y a continuar mientras llega la hora de los resultados.  

miércoles, 15 de febrero de 2012

Querida maestra Rosalía...

Lamento no haberla ido a visitar antes. Creo que llegar a tiempo en las despedidas de cuerpo presente no son lo mío.
Desde que vi la foto, la última publicada en Facebook, reconocí ese semblante, esa mirada de los que pronto se irán… ya pasé por ahí y simplemente lo sabía…
Hoy fui a su velorio, estuvo lleno de gente, mucha gente, muchas flores, muchos reencuentros y recuerdos. Vi a los maestros de la carrera, a los compañeros, a la pequeña Xime, muy tranquila. Y me dio gusto. No fue el mejor momento para juntarse, pero alrededor suyo siempre han surgido encuentros llenos de emociones y este no tendría por que ser la excepción.
Hace más de un año que fue la última vez que nos vimos, aquí donde hoy le escribo, en la pequeña sala de mi casa, cuando apenas nos habíamos mudado para La Roma. Recuerdo bien, que comimos en el “Corazón de Árbol” y caminamos por el mercado de Medellín y me mostró la casa donde vivió sobre la calle de Coahuila al igual que yo y me regaló un jarrón. Estuvo en mi espacio y me llenó de orgullo verla sentada en la sala de mi casa, platicando de todo y de nada, porque nunca me imaginé que la mujer que tanto admiraba estuviera ahí.
Antes de eso, como usted lo mencionó, fue la prestanombres de mi tesis, pues recuerdo que mientras estábamos en la comida les dijo a todos que yo había llegado con la tesis hecha y que usted no tenía ningún mérito en esa empresa. Y como olvidar las pláticas en su cubículo, así como el café y las arracadas en el Jaquemir.
Tantos recuerdos me remiten al día en que abrí mi computadora y estaba un mail suyo que había traspasado los océanos. A partir de ese día supe que el destino nos puso ahí a las dos para continuar con la historia que se cruzó al paso de más de 3 años de no saber la una de la otra.
Recuerdo también, aun causándome sorpresa, el día que la conocí, en el 3er semestre de la carrera, cuando nos dijo que el día tenía 24 horas y nosotros necesitábamos leer 25 horas. En aquel semestre me cuestioné profundamente quedarme en Historia o cambiarme de carrera, sentí que no servía para eso, pero al paso del tiempo, a través de sus comentarios supe que se necesitaba amar la carrera.
Mi admiración hacia usted creció tanto, cuando nos invitó a la premiación de los Premios INAH, en donde ganó a mejor tesis de maestría. Mi inseparable amiga Judith y yo la fuimos a felicitar al Museo de Antropología e Historia y nos llenó de orgullo saber que nuestra maestra había ganado dicho premio.
Recuerdo también aquel seminario de cultura Mexicana en donde le pedí permiso para retirarme pues iba a participar en la puesta de escena del ballet de la FES- Acatlán, y por supuesto la invité. La vi entre el público. Después supe que el gusto por la danza nacía del amor que su hija también sentía por ese arte. Pensé que usted era el modelo de maestra, en donde le dan al alumno importancia a lo que dice, hace y escribe. Y así trato de ser ahora yo, como profesora frente a los muchachos.
Usted nos enseñó el amor por la lectura, el amor a la historia, siempre con esa sonrisa, siempre con una buena actitud ante las adversidades. Siempre usted, tan llena de verdad cuando platicaba algo, tan admirable y generosa con nosotros, que tan solo éramos unos estudiantes aspirando a ser como usted… algún día.
No tengo palabras para expresarle mi agradecimiento y mi admiración. Siempre recuerdo esa frase cuando me contaba que se había reunido con un historiador extranjero. Me dijo que era una persona sencilla, como las personas inteligentes, siempre sencillas. Gracias por todo lo que nos dio y por todo lo que aprendimos de usted, no tan solo como maestra, si no como ser humano.
Hasta siempre, mi querida maestra Rosalía…

domingo, 13 de noviembre de 2011

Shelter

Es extraño convivir con tantos jóvenes toda la semana. Me llenan de energía y al mismo tiempo me he vuelto un híbrido entre alguien a quien pueden admirar, una consejera, una mamá y hasta el paño de lágrimas de sus acercamientos a la dolorosa vida amorosa…

El año pasado descubrí que el mundo de los niños es el mejor que existe, pues su imaginación y su manera de percibir el mundo son maravillosos. Pero este año que en definitiva, estoy trabajando con los chicos de la secundaria, me he llevado muchas sorpresas.

Ahora ya son 24 chavos entre los tres grupos, de los cuales 10 presentan alguna “discapacidad intelectual” y la pongo entre comillas porque no es una barrera para que no se desarrollen en otros ámbitos. Este año me tocó darles una clase baile, el objetivo es enseñarlos a bailar, pero también a que socialicen y desarrollen habilidades físicas. Hasta ahora ha sido una sorpresa.

Siempre he pensado que el baile libera, nos hace desprendernos de nosotros para llevarnos al deleite de simple hecho de sentir la música y mover nuestros cuerpos. El baile nos eleva, nos desprende quizá hasta de nosotros mismo y también nos pone retos y nos enorgullece de poder sentir algo de manera diferente y expresarlo con el cuerpo.

El viernes pasado un chico de 16 años, que es uno de mis chicos especiales, me sorprendió de sobre manera en la clase de baile. Como tenemos dos horas para bailar, lo cual es mucho tiempo cuando están tan llenos de energía y la maestra ya está cansada porque es viernes… Resolví darles una hora de calentamiento, hacemos un poco de técnica de ballet y de danza contemporánea o yoga. Así que el chico L hizo un salto impresionante, emocionada por lo que vi, le enseñé algunos altos y vueltas y como es alto y delgado, llenaba el espacio del salón. Fue una gran experiencia porque el chico L quizá solo termine la secundaria, será muy difícil para él terminar la preparatoria, pero físicamente es muy hábil y eso significa que puede ser bailarín o jugar algún deporte, algo diferente que no sea la escuela y que lo haga feliz.

Entre ese descubrimiento y otras cosas que han sucedido, miércoles pasado en clase de inglés pasó algo que se me hizo propio de la adolescencia.

Los miércoles tengo tres horas seguidas con el grupo de tercero, es el día más pesado de mi semana, porque tanto ellos como yo terminamos el día cansados de vernos tanto tiempo… Tenemos una hora de historia y dos de inglés… Así que los miércoles una de las horas de inglés la ocupamos para escuchar una canción. Ellos llevan una canción, la letra y hacemos una actividad.

Mi alumna N es fan de The XX como yo, así que ella llevó la música y yo preparé la actividad con la letra de la canción que se titula Shelter. La canción es melancólica, la letra es triste y la música me encanta. El punto es que en un momento de la canción, mi alumno E comenzó a llorar, pero a mares y con mucho sentimiento, a él le quería seguir A y las chicas que al final de cuentas se controlaron, menos G que es de acción retardada porque lloró al final de la clase… Cuando eso sucede en un salón en donde nueve adolescentes se sensibilizan de esa manera, no hay más que quedarte don ellos, sobre todo con el que comenzó a llorar primero, tomarlo de la mano y reconfortarlo…

Buenas experiencias, me recuerdan a lo que de alguna manera ya viví…

Aquí Shelter….

http://youtu.be/UfTfHTUUee4

jueves, 14 de julio de 2011

De como entre a trabajar en el CCH-Naucalpan...

Hace unos mese, recibí la llamada de una mujer que fue mi maestra en la universidad. Me llamó básicamente para decirme que si quería dar clase 4 horas de lunes a jueves en el CCH- Naucalpan, se las habían ofrecido a ella, pero el tiempo completo que tiene en la FES- Acatlán no se lo permitía. De inmediato dije que si, sin dudarlo, pues esa era la oportunidad que tanto esperaba y como estas solo llegan pocas veces, hay que tomarlas.

Entré al CCH- Naucalpan a cubrir a un profesor que estaba enfermo. Los chavos ya tenían un mes sin clase de Historia Moderna y Contemporánea II. Así que un jueves entregué papeles y el lunes me presentaba. Estaba sumamente emocionada y feliz, porque la UNAM ya es otro rollo, no por hacer menos al colegio donde trabajo por las mañanas, porque me ha dado de comer y me va bien, pero es un colegio en formación, así que es diferente. La otra emoción era trabajar con chavos a nivel bachillerato… Desafortunadamente algunos (eso que quede claro, solo algunos) chavitos clasemedieros aspiracionales, han sido un pain in the ass. Así que los chavos del CCH me intrigaban.

Así desde marzo comencé a trabajar con ellos y descubrí otro mundo. En primera trabajé con 4 grupos de más de 50 alumnos cada uno, (me quedó clarísimo el concepto de educación masiva), en segunda, me di cuenta que el programa es muy libre, independientemente de la libertad de cátedra, es el acceso a los materiales, el fondo de películas con el que cuenta el CCH es grandísimo y el acervo de la biblioteca también. La clase en sí, uno la puede convertir en toda una experiencia. Y aunque los chavos son como tribus que no conocen la moneda y hablan otro idioma y aparte son dominados por sus hormonas… me encontré con chavos bien críticos, que expresan opiniones muy buenas, con los amantes secretos de la historia, aunque ellos no lo sepan y eso me gustó. Otros chavos (los miedosos de perder puntos por realizar bien un resumen de 50 páginas, que no sirve de nada); como era de esperarse, se sacaron de onda, con la maestra y su manera de enseñarles historia y aunque quisieron que yo volviera a los antiguos métodos de enseñanza en donde la clase es una dictadura, terminaron por aceptar que la que tiene las listas soy yo. Y también están los desmadrozos que solo calientan el lugar, las chicas embarazadas a los 16, los emos, los hippies del 2011, los reguetoneros, los hip-hopperos que bailan break dance, etc. Es un mundo en donde los jóvenes vibran, te transmiten su energía.

Los compañeros también son otra experiencia digna de contarse. Para empezar me reencontré con un profe que me dio clase en la universidad y que fue mi asesor de tesis, de una tesis fallida que nunca se concluyó, así que me dio mucho gusto verlo de nuevo, después de tantos años, platicar con él y escuchar sus consejos porque finalmente para trabajar con los chavos, con esa cantidad de chavos hay que ingeniárselas, pues no es fácil captar su atención, sensibilizarlos y sobre todo tratar de que ellos comprendan el pasado. Después conocí a varios compañeros, sociólogos, economistas, historiadores, filósofos, que de alguna manera al entrar al Colegio de Historia (que es como la sala de maestros) me sentí por primera vez en el lugar indicado. Es diferente estar en la UNAM.

Así pues se pasaron los días y terminó el semestre y llegaron los cursos de actualización para profesores (que por cierto hay unos muy buenos) y es cuando empecé a entender que entrar a la UNAM es una maravilla, pero el quedarse depende de muchas cosas… Existe una planilla jerarquizada, para entenderla fácilmente es lo siguiente: entre más años tengas en el CCH, más derechos tienes sobre las clases y obviamente más seguro tienes tu estancia ahí. Así que después de terminadas las clases, el CCH saca boletines donde muestra una porción de grupos que no tienen maestros asignados. Uno aplica vía internet o vía escrita. A la semana salen resultados y normalmente solo salen los profes que tienen años dando clases, conocí profes que tienen hasta 38 años impartiendo clase y el CCH este año cumplió 40 de haberse creado! Después viene el segundo boletín… que es donde hasta ahora yo me quedé, aun no salen resultados hasta regresando de vacaciones… Y segura estoy que como en el primero no me tocó nada… Es decir que el profesor que entra al CCH que es nuevo, como yo, en estas semanas de vacaciones, piensa mucho en que si le asignaran grupos o no. En que su destino es aún incierto, hasta que las listas que se pegan en la Dirección marquen lo contrario…

Aun con todo… me gusta trabajar en el CCH, es toda una experiencia.

jueves, 17 de febrero de 2011

Desde hace unos meses...

... tengo una terrible adicción al azúcar... Será muy grave? Pero disfruto tanto comer azúcar que es un pequeño, simple y mundano placer...

sábado, 12 de febrero de 2011

La muerte del Señor Bichín.


Era miércoles. Serían como las 9:30 de la mañana y los niños de 1ro de primaria entraron al salón con sus libros de inglés y sus botes con sus colores, listos para aprender inglés (ajá). Ese día hicimos una actividad acerca de un valor que viene en su libro que era: Let’s play together, que es una historia que ejemplifica que jugar con otros niños es más divertido. Les repartí una hoja y tenían que hacer un dibujo acerca de los juegos a las que jugaban con sus amigos.

Todos estaban trabajando muy bien, porque si una cosa les encanta es hacer dibujos, cuando A estaba platicando con D del Señor Bichín. Entonces A mantenía un debate intenso con D sobre dicho personaje, tanto era el alboroto y el tono de voz taaan alto en el que hablan A y D que se metió O, E, otro D, M, R y derepente todos estaban viendo al Señor Bichín sobre la mesa, menos yo. E tomó al Señor Bichín y lo puso sobre su dibujo, asustado A, comenzó a decirle que el Señor Bichín era su amigo y que tuviera cuidado de no lastimarlo, D le decía a E que el Señor Bichín también podía ser amigo de todos y que era un bicho. A se molestó, dijo que el Señor Bichín era su amigo y pude ver que como tal lo defendía.

Entonces J hizo un comentario que los metió en la realidad y a nadie le gusto, dijo que el Señor Bichín era un bicho y que había muchos bichos y de además no existía. Entonces el otro D tomó al Señor Bichín entre sus manos lo tiró al piso y lo pisó repetidas veces… A dijo: ¡Nooooo! Comenzó a gritar diciendo que el otro D había matado al Señor Bichín. “Tú lo mataste” le repetía A al otro D mientras comenzaba a llorar desesperadamente. D comenzó a culpar al otro D de matar al Señor Bichín.

Mientras A lloraba inconsolable, J volvió hacer un comentario puntual y le dijo: “El Señor Bichín no existe. Los amigos imaginarios no existen.” En ese momento yo me quedé pasmada en frente de todos ante las palabras de J. R comenzó a decir lo mismo que J y se le unieron M, S, D y otros. D seguía insistiendo en culpar al otro D de la muerte del Señor Bichín. Yo no sabía entonces si el Señor Bichín para ese momento era verdad o mentira, así que estaba impresionada y A seguía llorando. El otro D le dijo a A que el Señor Bichín era un bicho cualquiera, que se podía conseguir de nuevo. A volvió a gritarle, que el El seÑor Bichín no era un bicho, era un bicho muy especial y que no se podía conseguir otro porque él era su amigo. Entonces J, con toda su razón, dijo: “A, el Señor Bichín es una hormiga y las hormigas están en todos lados, puedes atrapar una de nuevo.” A por supuesto, le dijo a J que el señor Bichín, no era una hormiga, era un bicho, sí, pero especial y que además la había encontrado en su pantalón.

En ese momento, vi la hora y ya casi terminaba la clase, entonces les dije que les quedaban pocos minutos y que por favor se apuraran para hacer sus dibujos que tanta calma les generan. Por unos minutos todos se concentraron y me fueron entregando sus trabajos. Al final A se calmó y se fue a su salón, pero hasta el final se quedó el otro D y E. Llegó el momento de entregarme sus dibujos. D y E toman sus libros y botes y al salir le pregunta el otro D a E: “¿Dónde crees que pueda en contar otro bicho, una hormiga?” Y le contesta E: “No lo sé, en el patio de atrás a lo mejor. Allí hay bichos”

Para Don Kiko...

Desde noviembre me enteré que venía. Me causó un gusto enorme saberlo. Quería llevarlo a una cantina y a caminar por la ciudad. Me dio tanto gusto que quería quedarme en la ciudad para asegurarme de que estaría libre para poder estar con él.

Creo que fue el 26 de diciembre, que sonó el celular y era él. Ahí estaba, era su voz. Lo vi esa misma noche y no lo podía creer, siempre que viene una visita de Londres se me hace muy raro verlos aquí en la ciudad, es como un sueño extraño. Pero ahí estaba, solo me quedaba mirarlo y saber que era él.

Siempre queda la sensación de que cuando te vas ya no volverás a ver a los que quieres, a los que aprecias, pero ahí estaba, enfrente de mí, con su familia y sus amigos, compartiendo una mesa, una cena y por supuesto una copa de vino tinto.

Al día siguiente fuimos al Zócalo, caminamos por Juárez en busca de libros, por Madero entre el montón de gente, nos tomamos una cerveza y comimos algo en el Salón Corona, llegamos al Zócalo y caminamos hasta el Hotel de la Cuidad de México donde nos encontramos con mi querida Stella, María y Verónica.

Lo volví a ver hasta el año nuevo y es ahí donde sentí la terrible pesadez que causan las despedidas… El día que lo vi, por la tarde partía de vuelta a Londres… Aun así, nos dio tiempo de ir en busca de CD’s y buenas películas a la Zona Rosa y de tomarnos una última cerveza y él un último tequila… Lo que más he disfrutado de esta amistad, es la plática de todo un poco, de política, de las simplezas de la vida, preguntar por los que están allá y mandar saludos a los indispensables… Así fueron los últimos momentos.

Se llevó unas tesis, una para Fedor, la de él y otra para que la muestre a quienes me ayudaron a tan bello trabajo que nunca voy a dejar de agradecerles el resto de mi vida por su ayuda, confianza y amistad.

Se fue como a las 5:30 de un 7 de enero con un poco de estrés porque el carro no arrancaba… Me fui caminando por Tonalá, sentía la tristeza de la despedida, los ojos estaban llorosos porque me trajeron muchos recuerdos. Stella y Don Kiko, me recibieron en su casa, me dieron trabajo y amistad… verlos partir me causó una tristeza inmensa, pero también el gusto de volverlos a ver una vez más…

Gracias de nuevo por todo Don Kiko…

martes, 16 de noviembre de 2010

V Seminario de Historia Regional en Aguasgalientes.


Desde que uno comienza la carrera, con los numerosos Coloquios que hay en la universidad, como estudiante se desea mucho mostrar, algún día, las propias investigaciones en algún foro.

Desde agosto, se abrió la convocatoria para el V Seminario de Historia Regional. Memoria, Identidad y Conmemoraciones. Visiones de la Historia y Proyectos de Sociedad, siglos XIX y XX, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Se abrieron varios ejes temáticos entre ellos uno sobre vida cotidiana e Historia Oral, en donde mi tesis se insertaba perfectamente. Hice una ponencia sobre mi tema de tesis, sobre el exilio chileno en Londres. Hace poco más de un mes, me llegaron los resultados y mi ponencia fue aceptada. Me dio mucho gusto pues esta fue la primera vez que hablaría en un foro y sobre mi investigación. Además publicarán las ponencias y eso es doble gusto, ya que una publicación es muy importante para la carrera.

El miércoles pasado llegué a Aguascalientes. El jueves me tocó hablar. Fueron muchas sorpresas. La primera es que estuve en la mesa uno, después de la inauguración, expuse con una historiadora del arte. En teoría las dos ponencias fueron puestas en la primera mesa porque mostraban investigaciones foráneas, como lo señaló el moderador, pues mi compañera de mesa Alejandra Gómez, presentó una ponencia sobre la idea de frontera, en los carteles de películas de 1910 en los Estados Unidos.

Después seguí yo. Me fue bien, a secas. Definitivamente mi ponencia fue como el frijol en el arroz, pues todas las ponencias versaron sobre México o la historia de Aguascalientes específicamente en diferentes épocas, en diferentes ejes temáticos como el Bicentenario, Centenario, religión, arte, arquitectura, etc.

Al final, recibí buenas críticas, buenos comentarios, pero me quedé con la cosquilla de presentar el mismo tema, pero en otro foro.

Al final, se acercaron algunos estudiantes de historia, me hicieron algunos comentarios sobre todo para comentarme que cómo le hice para que aceptaran un tema así con el método de HO. Esos comentarios fueron un tema que ya es conocido por mi generación y que espero que ya este cambiando en las nuevas generaciones: la poca apertura de los profesores para realizar nuevas investigaciones con diferentes fuentes historiográficas o diferente metodología. Me comentaban que cada vez que proponen realizar algo diferente fuera de archivo o fuentes bibliográficas, sus profesores les niegan la ayuda o bien les proponen temas que no requieran de la utilización de las fuentes que ellos proponen. Otros comentarios de profesores de la UAA, me felicitaron por el tema y sobre todo por haber escuchado los relatos de los exiliados y la crudeza de los mismos.

Me dí cuenta que los historiadores de Aguascalientes, obviamente algunos de ellos, no todos, por sus comentarios, son muy religiosos y definitivamente si están cerrados a dirigir nuevas investigaciones.

Aun así me retiré del foro hasta la noche, cuando el Dr. Luciano Ramírez Hurtado, presentó su libro y fue muy ovacionado tanto por la Universidad Autónoma de Aguascalientes, como por sus alumnos y sus colegas.

Me fui contenta, para ser el primer foro, la primera ponencia, me fue bien. Espero que este sea el primero de muchos más…


sábado, 6 de noviembre de 2010

No se siente bien...

...estar enojado y ponerse una coraza dura...

Pero eso también pasará... muchos días para pensar, muchos días para sentir...
Hasta mañana mundo, hoy estoy cansada de pensar...

miércoles, 3 de noviembre de 2010

jueves, 21 de octubre de 2010

Otra vez sin escribir...

Siempre me prometo una y otra vez que no abandonaré este blog por largos periodos, pero no cumplo y es que no sé porqué razón estoy muy cansada y el tiempo no me alcanza para hacer todo lo que quiero y tengo que hacer.

En este tiempo sinceramente todo ha sido trabajo. Los pequeños me dejan sin energía, yo creo que debido a que ellos irradian energía por todas partes, se comen la mía… No sé si sea eso o es que ya estoy envejeciendo!

Hoy tengo ganas de escribir, pero mi cabeza dio su último suspiro de vida por el día de hoy haciendo exámenes, así que como que me he quedado en blanco una vez más…

Solo quiero poner una canción que me hizo muy feliz, muy feliz, el sábado pasado en el Corona Festival, que me pareció muy bueno, sobre todo por que vi, por fin a The Pixies!!

Una vez leí que esta era una de las canciones más chidas del rock a nivel internacional, Hey, quizá el tipo que escribió eso, era extremadamente fan de ellos. No importa la polémica, es buena para despedirse de este miércoles y entregarme a los brazos del único hombre que siempre me recibe con un a gran sonrisa y me hace pasar excelentes noches desde niña: Morfeo.


martes, 7 de septiembre de 2010

El trabajo...

Una vez mas el destino me trajo algo nuevo, diferente y retador. Es extraño, pero en términos de trabajo, de los empleos que he realizado, no siempre han sido lo que yo busco.

He pasado por diversos trabajos. Aun recuerdo el primer dinero que me gané, fue bailando danza regional en un festival del 15 de septiembre. De eso hace muchos años, he de haber tenido como 14 años. Ocupé el dinero para un traje del Estado de Durango. Después mientras estudiaba, salían trabajitos, de los cuales fui, edecán del PRD en mi delegación, fui vendedora de fotos en eventos, fotógrafa de eventos sociales, secretaria de un estudio fotográfico, realicé el censo de población del 2000 y trabajé en Cinépolis. Nada formal hasta que entré al INEHRM como becaria, en donde hacía un trabajo de historiadora tal cual en el archivo fotográfico. Después, en Inglaterra me convertí en cocinera y eso ha sido uno de los retos más grandes de mi vida. ¡Qué cosas!

Ahora el destino me trajo a un colegio Montessori. Dice mi hermana mayor que cuando algo es tuyo, ni aunque te quites, te dejará de tocar. Y algo así pasó con este trabajo.

A los 15 días de haberme titulado, me llamaron de este colegio a una entrevista, di una clase muestra de historia para secundaria y a los pocos días estaba contratada. Pensé que el “efecto título” esta haciendo su trabajo bien y así como me habían dado ese trabajo, podría conseguir algún otro en otra escuela a nivel prepa o quizá podría entrar a la UNAM. Busqué en varios colegios, me inscribí en varias páginas, fui a algunas entrevistas y nada. La desesperación iba en aumento pues la paga no era nada buen y en todos los lugares donde fui, me dijeron que no y de otros ni siquiera contestaron… El Montessori se quedó como mi única opción.

Más de dos meses esperé para que el ciclo escolar comenzara y a pocos días de hacerlo, la directora, habló conmigo y me ofreció tres grupos de inglés más las clases de historia. Lo que en término financieros estaba mejor. Lo que no imaginé al principio es que los tres grupos eran 4to, 5to y 6to grado de primaria para darles inglés. No me asusté, pensé que era algo que podía manejar. El primer día de clases me ofrecieron 1ro, 2do y 3ro de primaria y 1ro de secundaria, para inglés también. Y es ahí donde me preocupé.

Esta es mi tercera semana con ellos y acepto que no puedo dormir de la preocupación que me causa mi falta de didáctica hacia los niños, todas las tardes leo sobre ellos y sobre el sistema Montessori. He sacado creatividad desde lo más profundo de mi ser y poco a poco veo que va funcionando. Hasta confieso que he descuidado a mis chicos de historia por perderme en el laberinto de los juegos para niños en inglés.

Mis niños son especiales. Tengo muchos con problemas, desde Síndrome de Down hasta problemas de lenguaje e hiperactividad. Eso hace mi trabajo especial, retador. Pero hay algo que lo compensa y es una cosa nueva que descubro en mí. Siempre me han gustado los niños, son demasiado inteligentes y creativos, receptores de todo lo que pasa a su alredor, pero trabajar con ellos me ha demostrado que me gustan aun más de lo que yo pensaba. Por las mañanas, me ven y me saludan, otros me abrazan, me dan beso, me platican que hicieron y que les gusta, me dan dulces, me hacen dibujos. Los de la secu, me cuentan que música les gusta, me preguntan sobre lo que me gusta hacer, cosas de grandes, a dónde voy el fin de semana, que hago, por qué me gusta la historia, me enseñan cosas que les llaman la atención, me platican a que conciertos van a ir y soy “buena onda”.

Es un trabajo en el que me reciben con una sonrisa y me despiden igual. Pura buena vibra, nada de envidias y tonterías de adultos. Ellos son la neta y me gusta trabajar con ellos, aunque no duerma en las noches pensando en que si funcionará la clase del día siguiente!

Así la vida ahora… da vueltas y para en lugares que uno no imagina…

jueves, 5 de agosto de 2010

Mi mente esta en otro lado...

Desde hace un mes que habito esta casita. Me gusta por varias razones, a parte de que significa intimidad, espacio propio, también se ha vuelto para mí como un refugio. Digo esto porque hoy estaba pensando que paso mucho tiempo aquí sola.

Por las mañanas no se escucha nada de ruido. Cuando regreso de correr, algunas veces más temprano que otras, depende del ánimo para hacerlo, regreso y ya hay ruidos. La señora de al lado, Liliana, como me ha dicho, una mujer chilena de quizá unos 70 años, quien ha sido la primera vecina que conocí, pone algo de trova o música tradicional chilena o bien canta a todo lo que da. Y este quizá sea el ruido más claro que tenga de todas las 10 casitas que conforman el lugar donde vivo. Las demás personas salen y entran, sin hablar. A veces escucho que alguien se saluda, a veces como hoy nada en todo el día. Quizá de se deba a que la mayoría de los vecinos son gente mayor, solo hay un niño y creo que dos adolescentes.

Hoy he subido a la azotea a tender un poco de ropa y tampoco hay ruido. A lo lejos se escuchan los carros que pasan por las calles, algún ruido de motor más fuerte que otro, pero en general ha estado tan silencioso que me agobia…

Hoy no tengo ganas de estar aquí, pero tampoco tengo ganas de salir… El ánimo se ha vuelto a caer… ya quiero empezar hacer algo, sino, comenzaré a confundirme entre lo que es real y donde quisiera estar…