All you need is love...

viernes, 28 de junio de 2013

Este jueves...

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog que abrí hace ya más de 5 años…  Y es que a veces no hay tiempo,  otros nuevos medios de expresión lo sustituyeron o simplemente consideraba que no había nada importante que escribir, cuando la verdad es que siempre pasan cosas que merecen ser contadas.
Recordaba que cuando comencé a escribir este blog era porque vivía en Inglaterra y consideraba que todo lo que veía  merecía ser contado. Pero después poco a poco lo fui olvidando aunque disfruto mucho contar parte de lo que me ocurre aquí.
Muchos días de aquellos años fuera de México, hasta fue terapéutico poder escribir y contar lo que veía o cómo me sentía. Hoy también necesito la terapia.
Muchas cosas han pasado, muchas…Pero hoy me trajo aquí la necesidad de no estar dando vueltas por mi pequeña casa, que se siente gigantesca cuando habita la soledad…
Hace poco más de 10 meses que no hay paz en mi mente y menos un equilibrio. Pero hace 8 meses sentí que no había nada. Que feo es recordar el tiempo en que nos ocurren las cosas tristes, no recordamos así las cosas hermosas. Quizá es que tengo mucho sentido del tiempo y no me sorprendería, son los efectos de estudiar historia…
Hoy es mi último día de trabajo en el CCH, hoy fue mi última sesión de curso y al salir de ahí, venía en el metro con K y E y mientras platicaba con ellos me atacó de nuevo el terrible sentimiento de no querer estar sola y es que es extraño, porque no me sentía sola hasta este lunes. No quería que se fueran  o más bien yo me quería ir con ellos. Al salir del metro, repetí la misma rutina de esperar un taxi que me lleve a casa. Mientras estaba en el taxi volví a sentir ese vacío en mi estómago, como muchos nervios y ansiedad concentrados en mi.  No había comido, así que llegué a fumar mi cigarrillo y a cenar algo. Encendí la TV (que se ha convertido en fiel compañera) y  de nuevo apareció. Es como un impulso, que no me permite encontrar paz ni hallarme bien en mi casa. De repente ya estaba de pie buscando algo que hacer, sin hacer nada, solo dando vueltas, entrando al otro cuarto, prendiendo a luz y apagándola como si fuera a buscar algo. Realmente no necesitaba nada. Volví a sentarme en el sillón, me levanté  y tomé un mango, quizá un poco de fruta calmaría la ansiedad y tampoco.
Sentí  de nuevo el nudo en la garganta que me hace estallar en lágrimas cuando menos lo espero. Afortunadamente  sentí también ganas de escribir.
Tenía una libreta de flores blancas que no encuentro, no sé donde la dejé, así que la otra noche escribí en un cuaderno cualquiera que no es el de las penas y no me sentí cómoda, por ello recordé este blog, que guarda una parte de mí, de lo que he visto y de lo que soy.
Solo que tengo un problema… hace tanto que no escribo en mi blog que me ha rechazado  mi contraseña. Esto está escrito a las 10:45pm de un jueves 27 de junio de 2013. Cuando el sistema se digne a darme mi contraseña esto se podrá leer en mi blog.

PD: No sé que hice, pero no pasó de hoy. Ya entré a mi cuenta (11:20)

sábado, 24 de noviembre de 2012

Nada en especial...

Muchas cosas han pasado en este tiempo... Ya tendré tiempo y sobre todo ganas de escribirlas... 

Viendo otros videos, encontré este de David Guetta... Me pareció irónico...

http://youtu.be/N1peSsPubpw

miércoles, 22 de agosto de 2012

Cómo cambian las cosas...

De un momento a otro, todo cambió. No  me quedé en la maestría, no me dieron más grupos en el CCH, así que no pude renunciar al Montessori. Intenté quitarme carga de trabajo del Montessori, para poco a poco ir emprendiendo la huida y que finalmente este ciclo que apenas comienza, sea el último, y resultó peor, ahora tengo más chamba y quizá más compromiso... Después de mantener una pelea con la directora por los cambios de horario que tuve que proponer por una clase que me dieron en el CCH, quedé como la mala, la que no tiene interés por la escuela. Ahora ya se acerca cada vez más y más, a menos de 15 días de viajar a Argentina al Congreso Internacional de Historia Oral y no sé como recordarle a la bruja de la directora que ya ya le había pedido permiso que ya había dicho que sí... Pero para cerrar con broche de oro mi estrés, siempre si me van a operar, me quitarán los miomas... me da miedo y al mismo tiempo me preocupan la chamba, el congreso y la operada... en momentos como estos solo quisiera estar en una isla solitaria para no pensar... Ahora puedo ver claramente que la causa de esta preocupación es esa directora y ahora si creo que tengo un karma con los jefes malos. Buena razón para ahora si decidirme a dejar esta chamba.

Cómo cambian las cosas de un momento a otro... así es la vida, de sorpresiva, y preocupante. 

PD. Lo bueno, es que si estoy emocionada por conocer Argentina! Hace mucho tiempo que no me subo a un avión y  volver a sentir la emoción de saber que al paso de unas horas estarás en otro lugar...

martes, 29 de mayo de 2012

Incertidumbre...


Hace algunos meses inicié el proceso de aplicar a la maestría en Historia en CU. El miércoles de la semana pasada tuve la entrevista que decidirá si me quedo  o no.  Pasaron muchas cosas en el proceso, creo que voy por buen camino, pero el destino aun se puede modificar. Tengo mucha incertidumbre...

Tengo claro que ya no quiero estar en el Montessori y no por los niños, sino por los adultos (y también por algunos adolescentes…) Pero más que nada es porque no es lo mío, desde que inicié la carrera me veía con una maestría y un doctorado, escribiendo y realizando investigación, dando clases, pero no a nivel secundaria. Por eso entrar al CCH significó mucho para mí, mucha alegría y sentirme libre al dar una clase.

Tengo una mezcla entre el miedo y la incertidumbre. Miedo porque no sé como venga la vida en los próximos meses e incertidumbre porque ya quiero que se acerque la fecha de los resultados y al mismo tiempo no quisiera saber que voy hacer si el resultado  es negativo… Será la tercera vez que aplico a la maestría y no quiero fallar….

¡¡¡Ayyyyy!!! ¡Qué terrible es sentirse así! Me terapeo diciéndome que sea lo que sea que pase, será bueno por una razón que después veré y de repente, me desespera no saber qué pasará.

Si termino este escrito con una frase llena de vibras positivas, sería una hipócrita, mejor le pongo un punto final y a continuar mientras llega la hora de los resultados.  

miércoles, 15 de febrero de 2012

Querida maestra Rosalía...

Lamento no haberla ido a visitar antes. Creo que llegar a tiempo en las despedidas de cuerpo presente no son lo mío.
Desde que vi la foto, la última publicada en Facebook, reconocí ese semblante, esa mirada de los que pronto se irán… ya pasé por ahí y simplemente lo sabía…
Hoy fui a su velorio, estuvo lleno de gente, mucha gente, muchas flores, muchos reencuentros y recuerdos. Vi a los maestros de la carrera, a los compañeros, a la pequeña Xime, muy tranquila. Y me dio gusto. No fue el mejor momento para juntarse, pero alrededor suyo siempre han surgido encuentros llenos de emociones y este no tendría por que ser la excepción.
Hace más de un año que fue la última vez que nos vimos, aquí donde hoy le escribo, en la pequeña sala de mi casa, cuando apenas nos habíamos mudado para La Roma. Recuerdo bien, que comimos en el “Corazón de Árbol” y caminamos por el mercado de Medellín y me mostró la casa donde vivió sobre la calle de Coahuila al igual que yo y me regaló un jarrón. Estuvo en mi espacio y me llenó de orgullo verla sentada en la sala de mi casa, platicando de todo y de nada, porque nunca me imaginé que la mujer que tanto admiraba estuviera ahí.
Antes de eso, como usted lo mencionó, fue la prestanombres de mi tesis, pues recuerdo que mientras estábamos en la comida les dijo a todos que yo había llegado con la tesis hecha y que usted no tenía ningún mérito en esa empresa. Y como olvidar las pláticas en su cubículo, así como el café y las arracadas en el Jaquemir.
Tantos recuerdos me remiten al día en que abrí mi computadora y estaba un mail suyo que había traspasado los océanos. A partir de ese día supe que el destino nos puso ahí a las dos para continuar con la historia que se cruzó al paso de más de 3 años de no saber la una de la otra.
Recuerdo también, aun causándome sorpresa, el día que la conocí, en el 3er semestre de la carrera, cuando nos dijo que el día tenía 24 horas y nosotros necesitábamos leer 25 horas. En aquel semestre me cuestioné profundamente quedarme en Historia o cambiarme de carrera, sentí que no servía para eso, pero al paso del tiempo, a través de sus comentarios supe que se necesitaba amar la carrera.
Mi admiración hacia usted creció tanto, cuando nos invitó a la premiación de los Premios INAH, en donde ganó a mejor tesis de maestría. Mi inseparable amiga Judith y yo la fuimos a felicitar al Museo de Antropología e Historia y nos llenó de orgullo saber que nuestra maestra había ganado dicho premio.
Recuerdo también aquel seminario de cultura Mexicana en donde le pedí permiso para retirarme pues iba a participar en la puesta de escena del ballet de la FES- Acatlán, y por supuesto la invité. La vi entre el público. Después supe que el gusto por la danza nacía del amor que su hija también sentía por ese arte. Pensé que usted era el modelo de maestra, en donde le dan al alumno importancia a lo que dice, hace y escribe. Y así trato de ser ahora yo, como profesora frente a los muchachos.
Usted nos enseñó el amor por la lectura, el amor a la historia, siempre con esa sonrisa, siempre con una buena actitud ante las adversidades. Siempre usted, tan llena de verdad cuando platicaba algo, tan admirable y generosa con nosotros, que tan solo éramos unos estudiantes aspirando a ser como usted… algún día.
No tengo palabras para expresarle mi agradecimiento y mi admiración. Siempre recuerdo esa frase cuando me contaba que se había reunido con un historiador extranjero. Me dijo que era una persona sencilla, como las personas inteligentes, siempre sencillas. Gracias por todo lo que nos dio y por todo lo que aprendimos de usted, no tan solo como maestra, si no como ser humano.
Hasta siempre, mi querida maestra Rosalía…

domingo, 13 de noviembre de 2011

Shelter

Es extraño convivir con tantos jóvenes toda la semana. Me llenan de energía y al mismo tiempo me he vuelto un híbrido entre alguien a quien pueden admirar, una consejera, una mamá y hasta el paño de lágrimas de sus acercamientos a la dolorosa vida amorosa…

El año pasado descubrí que el mundo de los niños es el mejor que existe, pues su imaginación y su manera de percibir el mundo son maravillosos. Pero este año que en definitiva, estoy trabajando con los chicos de la secundaria, me he llevado muchas sorpresas.

Ahora ya son 24 chavos entre los tres grupos, de los cuales 10 presentan alguna “discapacidad intelectual” y la pongo entre comillas porque no es una barrera para que no se desarrollen en otros ámbitos. Este año me tocó darles una clase baile, el objetivo es enseñarlos a bailar, pero también a que socialicen y desarrollen habilidades físicas. Hasta ahora ha sido una sorpresa.

Siempre he pensado que el baile libera, nos hace desprendernos de nosotros para llevarnos al deleite de simple hecho de sentir la música y mover nuestros cuerpos. El baile nos eleva, nos desprende quizá hasta de nosotros mismo y también nos pone retos y nos enorgullece de poder sentir algo de manera diferente y expresarlo con el cuerpo.

El viernes pasado un chico de 16 años, que es uno de mis chicos especiales, me sorprendió de sobre manera en la clase de baile. Como tenemos dos horas para bailar, lo cual es mucho tiempo cuando están tan llenos de energía y la maestra ya está cansada porque es viernes… Resolví darles una hora de calentamiento, hacemos un poco de técnica de ballet y de danza contemporánea o yoga. Así que el chico L hizo un salto impresionante, emocionada por lo que vi, le enseñé algunos altos y vueltas y como es alto y delgado, llenaba el espacio del salón. Fue una gran experiencia porque el chico L quizá solo termine la secundaria, será muy difícil para él terminar la preparatoria, pero físicamente es muy hábil y eso significa que puede ser bailarín o jugar algún deporte, algo diferente que no sea la escuela y que lo haga feliz.

Entre ese descubrimiento y otras cosas que han sucedido, miércoles pasado en clase de inglés pasó algo que se me hizo propio de la adolescencia.

Los miércoles tengo tres horas seguidas con el grupo de tercero, es el día más pesado de mi semana, porque tanto ellos como yo terminamos el día cansados de vernos tanto tiempo… Tenemos una hora de historia y dos de inglés… Así que los miércoles una de las horas de inglés la ocupamos para escuchar una canción. Ellos llevan una canción, la letra y hacemos una actividad.

Mi alumna N es fan de The XX como yo, así que ella llevó la música y yo preparé la actividad con la letra de la canción que se titula Shelter. La canción es melancólica, la letra es triste y la música me encanta. El punto es que en un momento de la canción, mi alumno E comenzó a llorar, pero a mares y con mucho sentimiento, a él le quería seguir A y las chicas que al final de cuentas se controlaron, menos G que es de acción retardada porque lloró al final de la clase… Cuando eso sucede en un salón en donde nueve adolescentes se sensibilizan de esa manera, no hay más que quedarte don ellos, sobre todo con el que comenzó a llorar primero, tomarlo de la mano y reconfortarlo…

Buenas experiencias, me recuerdan a lo que de alguna manera ya viví…

Aquí Shelter….

http://youtu.be/UfTfHTUUee4