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lunes, 12 de enero de 2009

Mi terruño.



Desde que supe que iba a México, en mi mente comenzó un efecto extraño. Estaba trabajando y derepente se venía a mi mente el recuerdo de una calle, un olor, un sabor, un hecho, una persona, un día, una tarde, que me recordaban a México. Era una sensación como entre estar en un sueño, algo muy extraño.

Por otro lado, sinceramente, ir de “vacaciones” a mi propia tierra no me parecía una idea muy buena, porque finalmente estar aquí, significa seguir conociendo y aprovechando la lejanía de mi terruño y la cercanía a lo desconocido para seguir descubriendo las cosas nuevas. Pero fue una decisión maravillosa.

En 11 horas, ya estaba ahí, en tierra conocida, en casa. Que bella sensación, es ver a los tuyos. Era imposible de creer, pero ya estábamos ahí con nuestras maletas y quien te espere en el aeropuerto, con unas ganas enormes de sentir el sabor de unos tacos, una gordita de chicharró tan soñada (de verdad soñada), de tomarse una Negra Modelo y ver: a la familia.

De pronto entramos a la calle que me dio alojo 25 años de mi vida. Vi mi casa y mi corazón se salía por las ganas de llegar y encontrarlos a todos. Toqué a la puerta y ahí estaban, mis hermanas, mis hermanos, mis sobrinos y mi padre. Qué emoción!!! Ya estaba ahí, en casa, con los míos, con mi sangre.

Desde ahí se vinieron grandes alegrías, ponerme al tanto de las cosas ocurridas en este tiempo que aunque ha sido poco, es el suficiente como para saber que necesitaba mucho estar ahí. Por tres semanas disfrute mucho de la comida, de mi familia y del simple y mundano hecho de estar en mi tierra.

3 comentarios:

Pucca dijo...

Mi mariposa, que delicioso relato. Lleno de tantas cosas tan comunes. Que maravilla sentir lo que sentiste al entrar a esa calle y tocar a tu puerta. Y que a gusto es leer e irme a dormir con la ilusión de que pronto viva tu relato en carne propia.

Lilia dijo...

se me puso chinita la piel cuando cuentas de que entraste a tu casa... ahh!! yo me solte a llorar cuando entre!!
aaahahahahaha

utópico dijo...

que gusto da, no es cierto?? a mi siempre me pasa cuando regreso a Bolivia... el olor de todo se te va entrando por todas partes. es una sensacion tan grande.

un abrazo!!